Era opinion d’Antón Costas

Acabi de liéger un article d’opinion plan interessant deth professor Antón Costas, que mos apòrte ua perspectiva dispariona sus es conseqüéncies deth 9-M. Aciu l’auetz:

ANTÓN COSTAS

EL PAÍS – 18-03-2008

A la política catalana le ha pasado con las elecciones del 9 de marzo como a la liga de fútbol con el llamado mercado de invierno de fichajes, en el que los equipos compran nuevos jugadores para fortalecer sus posiciones. Estas elecciones de invierno han hecho que los diferentes partidos políticos catalanes hayan salido reforzados o debilitados, según su acierto en el mercado electoral.

El equipo que sale reforzado de este mercado de votos de invierno es el PSC de José Montilla. De tal manera, que hay muchos elementos para pensar que a partir del 9-M comienza una nueva liga política en Cataluña. Y no sólo eso, sino también una larga etapa de dominio del PSC de Montilla, como la que en el pasado tuvo la CiU de Jordi Pujol.

Más allá de lo que este resultado signifique para el futuro particular de cada partido y de cada político concreto, la gran cuestión para todos los ciudadanos, para el interés general, es en qué medida este cambio va a permitir afrontar los grandes retos que tienen la economía y la sociedad catalana (retos cuya solución está atascada desde hace años) para cerrar esa ya larga etapa de pesimismo antropológico que le entró a Cataluña en la década pasada.

Pero antes de decir algo sobre esta gran cuestión, permítanme detenerme un momento en el análisis de los resultados electorales. ¿Cómo hemos de interpretar los resultados del 9-M en Cataluña? ¿Son un episodio reversible o marcan una nueva tendencia? Con el riesgo que siempre tiene el intentar adivinar el futuro, pienso que hay muchas probabilidades de que el avance del PSC de Montilla sea la señal de una nueva hegemonía política a largo plazo. Hay, a mi juicio, un antes y un después del 9-M en Cataluña. Por tres razones.

La primera es que el avance del PSC no puede ser explicado sólo en términos de voto útil para frenar la vuelta del PP al gobierno de España. Es decir, como un voto al PSOE de José Luis Rodríguez Zapatero más que al PSC de Montilla. Hay que reconocer que el « si tú no vas, ellos vuelven » fue un mensaje muy eficaz. Pero el avance del PSC es demasiado intenso y amplio -abarca al conjunto de Cataluña y no sólo al área metropolitana de Barcelona- para ser interpretado como simple reacción defensiva a favor de Rodríguez Zapatero y en contra de Mariano Rajoy.

La segunda razón en favor de que estamos ante un cambio de tendencia es que CiU no ha conseguido frenar la pérdida de votos que experimenta desde antes de que Pujol dejase el timón en manos de Artur Mas. Esto deslegitima el intento de Mas de intercambiar su apoyo a la presidencia de Zapatero en Madrid por el apoyo de éste para ponerle a él en la presidencia de la Generalitat. La dulce derrota de CiU desvirtúa el intento de conseguir en la negociación de los despachos lo que no consiguió en la batalla de las urnas.

Todo jugaba en esta ocasión a favor de que CiU pudiese beneficiarse también del voto útil. Por un lado, el miedo a la vuelta del PP. Por otro, el deseo de muchos ciudadanos de condicionar al nuevo Gobierno de Zapatero evitando una mayoría absoluta que se ve mal desde Cataluña. Además, estaba el éxito logrado con la convocatoria de la manifestación contra la gestión de las infraestructuras y por el derecho a decidir, que había llevado a CiU a pensar en romper esa tendencia a la baja.

Sin embargo, no ha sido así, aunque tampoco se ha hundido. Pero, como le escuché decir a un buen amigo e influyente militante de CiU, esto es quizá lo peor que le podía haber pasado a CiU, porque su dulce derrota no le fuerza a cambiar de rumbo, con la consiguiente tendencia a continuar la sangría de votos.

El tercer elemento que me lleva a pensar que estamos ante un cambio de tendencia en la hegemonía política en Cataluña es que el descalabro electoral de ERC se produce con Montilla en la presidencia de la Generalitat y reforzado en su poder y legitimidad. Esto es determinante. Por dos motivos.

Por un lado, porque eso significa que ahora no hay interés en financiar desde el Gobierno una nueva mitosis de ERC. Por otro, porque las incomodidades que causa el convivir con ese volcán adolescente que es ERC son más llevaderas cuando ya se está en el poder. ERC seguirá intentado estar en misa y repicando, en el Gobierno y en la oposición. Pero, más allá de la incomodidad, eso no sacará a Montilla de la presidencia. Hasta es posible que le fortalezca ante las próximas autonómicas.

Si no me equivoco, estamos ante un cambio de hegemonía política a largo plazo. Un cambio que significa que el nuevo pal de paller de la política catalana será el PSC. Un PSC que pasa a ser el eje de la institucionalidad, y al que las clases conservadoras y acomodadas votan ya sin temores. Un PSC que jugará en prácticamente todas las posibles combinaciones de gobierno a las que obligue la coyuntura política. Incluida la gran coalición de PSC y CiU. Pero con Montilla en la presidencia.

¿Qué significará este nuevo pal de paller para los retos de la economía y la sociedad catalana? ¿Pondrá fin a esa especie de pesimismo antropológico que se ha introducido en la psicología catalana, a modo de un 98 catalán similar al 98 español de inicios del siglo XX? ¿Dará más confianza a la sociedad catalana para afrontar el cambio de modelo y la desaceleración económica? No lo sé.

Pero de la misma forma que en los últimos 25 años el PSC, formando en muchos casos gobiernos municipales tripartitos con ERC e ICV, fue la gran fuerza que reinventó y modernizó las viejas ciudades de Cataluña, transformando los edificios de chimeneas fabriles en centros tecnológicos y universitarios, ahora puede ser decisivo para reinventar Cataluña y su papel en la configuración de la España del siglo XXI. El tiempo nos lo dirá.

Victòria socialista

E totun non i auie color. Atau ac a vist tanben era majoria de ciutadans aranesi, qu’a ampliat era victòria deth Partit Socialista en Aran respècte as anteriors comicis. De hèt, eth PSC a estat er unic partit qu’a pujat en supòrt electorau, tant en percentatge coma en numerò de vòts, en tot pujar quate punts e en tot aquerir mès de cent paperetes, a despièch de qu’era participacion a estat un shinhau mès baisha. Atau, e ara demora dera confirmacion des resultats, eth PSC artenh 1869 vòts (40,21 %), eth PP pèrd 150 vòts e demore damb 1164 (25,04 %), CiU s’estanque en tresau lòc damb 1074 (23,11 %), e a mès distància trapam Esquerra damb 215 vòts (4,62 %) e Iniciativa damb 126 (2,71 %).

Eth PSC s’a plaçat ath capdauant en toti es municipis deth país, a excepcion de Bausen e Arres, a on tanben a pujat en andús cassi. Eth resultat de Vielha, a on govèrnen PP e Convergéncia, a estat significatiu damb eth 39,15 % entath PSC, e simplament d’espectaculars se pòden qualificar es resultats des socialistes en Bossòst (50,08 %) e Canejan (61,54 %).

Eth PP manten era dusau plaça en ues eleccions generaus, causa que demòstre qu’eth partit compde damb un capitau pro considerable que non sap rentabilizar ne tàs eleccions municipaus ne tath Conselh Generau. En sens contrari se pòt interpretar eth papèr de Convergéncia, fòrça de govèrn en Aran pendent catorze ans, e que d’ençà de 1996 a perdut eth sòn prumèr lòc en ues eleccions legislatives, en tot passar ara tresau posicion en 2000. Es crides ath vòt entàs « nòsti » non an hèt efècte, pr’amor qu’era ciutadania sent tan sues es opcions que representen eth PSC o eth PP coma era de CiU, partit nacionalista catalan. Sonque ua donada mès: era diferéncia entre eth PSC e CiU ei de 17 punts, a favor des prumèri. Ei a díder: es patents d’aranesitat hè temps que s’an extingit, pr’amor qu’Aran ei un país plurau d’identitat dubèrta. Qui non ac age clar ei condamnat ath mès absolut fracàs, atau coma s’acabe d’evidenciar.

En aguest contèxte, Unitat d’Aran e eth PSC son es partits qu’an ua omogeneïtat mès solida en comportament electorau que receben des ciutadans en totes es convocatòries. Açò demòstre que, en tot parafrasejar a Zapatero, Unitat d’Aran e eth Partit des Socialistes son es partits que mès se semblen as societats que representen, enquiath punt de devíer es èishi fondamentaus deth sòn espaci public. D’ençà qu’auem democràcia, eth PSOE ei eth partit que mès temps a governat e qu’a bastit es pilars basics d’ua societat democratica de benèster (salut, educacion, pensions, Euròpa, drets civils, igualtat òme-hemna, drets des persones dependentes, eca.). Pera sua part, Unitat d’Aran a entestat era reivindicacion nacionau entà recuperar er autogovèrn aranés en tot préner eth relèu deth moviment Es Terçons, e ara recupère eth sòn lideratge entà consolidar er autogovèrn en plen sègle XXI.

Unitat d’Aran e eth Partit des Socialistes son fòrces de futur qu’es ciutadans an volut plaçar ath capdauant des nòstes institucions e que, d’ençà des sues responsabilitats, an eth prètzhèt de hèr auançar as païsi qu’entèsten a compdar d’ua collaboracion sincèra que dongue era melhor respòsta possibla as sòns rèptes e aspiracions. Qu’atau sigue. Pera nòsta part, ja i trabalham.

Vòts contra era barbàrie

En memòria d’Isaías Carrasco

Dempús der atemptat d’aué, deven un imperatiu aumplir es urnes de vòts. ETA mos a arruïnat era alegria qu’ager visquerem quauqu’uns de nosati ena hèsta grana deth PSC en Palai Sant Jordi, e per tant dera democràcia, mès non mos empedirà pas de reafirmar-mos ena volentat inequivòca de que sonque era paraula ei valida entà garantir era conviuença democratica.

Ena politica democratica non i caben n’eth terror n’era coaccion n’era menaça ne tanpòc aquest terrorisme verbau d’escala petita basat en ensult, ena difamacion, en atac personau. Sonque era paraula, sonque era paraula razoada, sonque era paraula razoada contraposada ar auta paraula razoada, sense era quau non i aurie pluralisme, açò ei, democràcia.

Eth triomf ei nòste, tanplan que òc, pr’amor qu’auem, des d’opcions ideologiques dispariones, era paraula e eth vòt. ETA vò eth boicòt e era abstencion. Eth descrèdit dera democràcia parlamentària. Mès non ac artenherà. Mos a arruïnat era alegria d’ager e, çò qu’ei piri, se mos a emportat -vilment, lordament- era votz, era paraula, d’un ciutadan socialista, d’un companh basc comprometut damb es ahèrs publics, mès non pas er exemple deth sòn compromés democratic en un contèxte de terror politic.

Eth sòn compromés dificil e valent refortilhe era illusion d’ager en Palai Sant Jordi, pr’amor que, mès enlà des petites misèries, des interèssi particulars, exprèsse era illusion collectiua e imparabla per un projècte comun, en aguest cas eth deth Partit Socialista, per un projècte, per tant, centenari, consolidat ath long deth temps. Eth sòn compromés dificil e valent refortilhe era illusion deth Sant Jordi per un modèu concrèt de societat, per uns valors (de respècte e de conviuença, de justícia redistributiva e d’igualtat d’oportunitats), pr’amor que, totun, eth socialisme ei tanben un sentiment, qu’aué idòle contra era barbàrie que li a tocat patir.

Non i a color

Resulte inversemblant de mantíer era divina equidistància dempús des cara a cara des candidats a president deth govèrn centrau. Zapatero e Rajoy contrapòsen dus projèctes disparions entara governabilitat d’Espanha.

A despièch de qu’eth candidat dera dreta non parle de futur, ei facil endonviar ua prepausa de retraïment (en drets sociaus e civics), que va dera concepcion centralista der Estat a un modèu neoliberau de societat. Aguest modèu incidís ena reduccion dera despena publica, reconeishuda peth madeish Rajoy en darrèr debat, e a coma principau victima ath ciutadan feble que sonque le demore era politica entà auançar ena vida, coma rebrembe eth sindic d’Aran en sòn blòg.

En çò que tanh a Aran, cau rebrembar un còp mès qu’eth PP s’a plaçat damb tota claredat contra era nòsta lengua e contra eth nòste país, pr’amor qu’a recorrut en Tribunau Constitucionau es articles que reconeishen era nòsta realitat occitana de territori istoric laguens de Catalonha e era oficialitat der aranés-occitan en ensem de Catalonha. Ei plan grèu aguest posicionament pr’amor que retrotè ar aranés, lengua minorizada, as tempsi en qué se consideraue ua parla e desarme er exercici deth nòste autogovèrn en negar a Aran era obvietat de realitat occitana damb singularitat pròpria. Totun, encara ei mès grèu qu’aguest atac age cobertura politica en ajuntament de Vielha damb es « campeons » deth nacionalisme aranés. ¿Damb quina legitimitat pòt Convergéncia impartir leçons de país quan es sòns sòcis de govèrn mos nèguen exercir er autogovèrn damb normalitat?

Entà Zapatero, eth reformisme constituís era sua mèrca politica. « Integralisme ena finalitat, gradualisme ena aplicacion. Aguesta ei era tèsi deth reformisme sociau », poderie èster eth lèma que la sintetize, segontes es paraules que ja utilizèc Josep Carner en tot parafrasejar un editoriau de La Publicitat qu’analizaue eth programa deth Partit Socialista Unificat d’Itàlia. Deuie córrer er an 1925. « Mès -higie Carner– aquera qu’a d’èster era tèsi de tota politica democratica ». De tota politica sociaudemocratica que, coma eth projècte de Zapatero, mos permet d’auançar damb ua inversion publica pro potenta coma tà qu’es mès fèbles non demoren desprotegidi, en tot estiéner ath còp drets civis e sociaus, graduaument, damb er objectiu « integrau » de garantir era igualtat d’oportunitats.

Eth projècte de gasificacion dera Val d’Aran respon ad aguest objectiu, ja que mos assegure, tanben as aranesi, aluenhadi de tot, era possibilitat de melhorar es servicis publics de cada larèr. Dera madeisha manèra qu’era dubertura deth nau tunèl de Vielha (a despièch des polemiques) e er estudi dera melhora dera N-230 enquia França son uns imperatius que garantissen eth nòste dret a disposar d’ues infraestructures modèrnes e segures. Ath delà, a estat damb eth govèrn de Zapatero qu’eth Conselh Generau a pogut signar eth prumèr convèni bilaterau damb er Estat entà aplicar un plan de desestacionalizacion deth torisme damb era finalitat d’internacionalizar era nòsta ofèrta coma destinacion de montanha. Projèctes que son de besonh de seguir en ensem d’un projècte globau de reformisme sociau e territoriau que sonque mos pòt assegurar aué er equip deth president Zapatero.