Bastir país

M’agrade eth nau estil qu’eth PSC a introdusit ena politica catalana, en tot prebotjar era sana confrontacion d’idèes e projèctes e non pas des persones. Un exemple entara rèsta de fòrces politiques. Un exemple tanben entath debat politic en Aran. Coma dejà hec Unitat d’Aran en 2007, eth PSC incorpòre cares naues en equip de campanha deth president Montilla, qu’acabe de dar a conéisher eth sòn compromís en un discurs personau e emotiu en Pinós (Solsonés), en centre geografic e, simbolicament, en centre politic. Totun, tant eth PSC en Catalunya coma UA en Aran representen era centralitat e era opcion de progrès e de justícia sociau. Dauant era prepoténcia abituau, cau ua politica mès onèsta, mès respectuosa e mès apròp des besonhs reaus des persones. Eth govèrn dera Generalitat a protagonizat ua ingent activitat dera quau en podem da fe en parçans coma era Val. Per exemple, es nòsti municipis, ath marge de colors politics, an podut amiar entà dauant fòrça actuacions gràcies as ajudes dera Generalitat. Un govèrn que, en collaboracion damb eth Conselh Generau, e dempús d’ans de fausses promeses, s’a metut a trabalhar entà hèr possible realitats coma era reforma der Institut d’Aran, era promocion de viuendes sociaus, era mielhora dera C – 28 o era ampliacion der Espitau. Ac podetz consultar en nau portau web qu’a presentat aué eth Conselh Executiu. S’apère Construïm Catalunya.

Renèisher

Era Val gahe ua auta forma, uns auti colors; linhes clares e ludentes diboishen es contorns dera sua fisionomia paisatgistica, quan eth solei comence a cauhar ena tèsta e alendades renauides de primauera s’escampilhen coma rumors que brotoen de laguens dera tèrra. A despièch der heired maitèr e es nheudades re.hètes, arren non ei bric igual. O aquerò semble… Mès ores de lum, mès vida tà víuer. Ei coma un renèisher intens ath mon que t’entore, te balhe respècte e posse a ua dignificacion pròpria, en mar de montanhes desafiantes ara exploracion estival, qu’ara, adocides de nhèu, contrasten era agonia damb eth capinaut, autant de transitòri, deth “vèrd paradís” que nèish en hons. Tot concludirà eth sòn cors e en començarà un aute. Mès ei aguesta emocion deth començar de nau, en etèrn retorn, eth que da era mesura deth plaçament de cada causa que s’acuelh ena Val, perque aquerís sentit, forma e contengut. Tot ac trauèsse e estaque un hiu invisible, en un circumlòqui de diuèrses formes e contenguts. Non i a arren parion, e tot ei exactament igual, a despièch deth risc de confóner era part peth tot, perque demore en estat permanent de transicion, de pas, e dempús d’un pas en ven un aute… Era nhèu delida descurbís eth camin que disposam a passejar tranquils. Li sabíem e non i ère. Ben pògues causes i a de definitives, mès ara aguesta claror semble concludenta, e ara, e ara, e ara? Era Val mos abrigalhe, e semblen diuèrsi es hius invisibles que tèishen eth mon qu’entore, diuèrses es expressions de natura e diuèrsi es mars que mos sauven coma en ua ièrla. Era Val ei ara eth mon.

(Diari Segre, 10 d’abriu de 2010)

La revolución socialdemócrata y la fuerza de lo público

UN ELOGIO DE LA SOCIALDEMOCRACIA

Antonio Muñoz Molina (Babelia, 3 – 4 – 2010)

Tony Judt probablemente no volverá a tomar nunca un tren pero escribe apasionadamente sobre ellos. Para ser exactos, no escribe, dicta. Tony Judt, que ha escrito algunos de los mejores libros de historia y de pensamiento político de los últimos años, padece la enfermedad de Lou Gehring, que va degradando poco a poco su sistema nervioso, y aunque todavía puede hablar y mantiene intactas sus facultades intelectuales sólo mueve débilmente los dedos de una mano. Dentro de poco también habrá perdido esa capacidad. En una confesión que apareció primero en la New York Review of Books y tradujo este periódico Tony Judt cuenta el proceso gradual de su enfermedad y la sensación de haberse convertido en una conciencia lúcida e insomne aprisionada en un cuerpo inerte. Pero en lugar de rendirse a la fatalidad se ha vuelto más ansioso de aprovechar el tiempo que le queda. Continúa dictando episodios fragmentarios de unas memorias que tienen un tono de impudor confesional matizado por la ironía, y acaba de publicar un libro que es un valeroso manifiesto: una declaración de principios progresistas, una vindicación de la legitimidad de lo público y de lo universal como valores de la izquierda en una época en la que sólo lo privado y lo particular parece respetable, o peor aún, eficiente y moderno. Tony Judt defiende lo que hasta hace nada se había vuelto indefendible: los espacios públicos, los servicios públicos, las causas comunes, todo lo que los expertos en economía de la derecha y los expertos en identidades irreductibles de la presunta izquierda llevan proscribiendo más de treinta años.

A Tony Judt, que no volverá a disfrutar de ellos, los trenes le parecen el símbolo más hermoso de lo que sólo puede existir gracias al esfuerzo de todos y está al servicio de cada uno; la clase de servicio que sólo puede ofrecer el Estado, y que cuando se privatiza cae en la ruina y en la ineficacia; lo que se ha mantenido prometedor y moderno durante casi dos siglos, gracias a la acumulación de esfuerzo y experiencia de generaciones sucesivas. Quién no ha disfrutado y disfruta todavía el romanticismo urgente de las grandes estaciones de ferrocarril, las que albergaron las locomotoras de vapor que incitaban la imaginación visual de Turner y Monet y ahora acogen los trenes de alta velocidad. Quién, en Europa, en América del Norte, no ha visto mejorada su vida gracias a ese otro empeño colectivo que sólo una armadura pública puede sostener, el Estado de Bienestar.

El libro se titula Ill Fares the Land y tiene poco más de doscientas páginas. Es el arrebato de un hombre al que no le queda mucho tiempo. Tony Judt, historiador de la Europa que surgió de las ruinas de 1945 y duró dividida hasta 1989, examina el panorama del mundo después de casi treinta años de desprestigio de lo público y obscena rendición a los poderes del dinero. Desde los tiempos del New Deal en Estados Unidos y de la llegada al Gobierno de las socialdemocracias europeas, y en especial después de 1945, las más graves diferencias sociales habían empezado a mitigarse, y el control del Estado hizo imposible que se repitiera una catástrofe como la de 1929. Si uno deja a un lado los vapores de las ideologías, se impone una constatación práctica: « En muchos aspectos, el consenso socialdemócrata significa el progreso más grande que se ha visto hasta ahora en la Historia. Nunca antes tuvo tanta gente tantas oportunidades en la vida ».

Todos, sin excepción, en Europa y en Estados Unidos, somos beneficiarios en algún grado de la revolución socialdemócrata, que supo favorecer la igualdad y la justicia fortaleciendo y no sólo conservando las libertades individuales: cuando vamos al médico, cuando asistimos a la escuela o mandamos a nuestros hijos a la universidad, cuando tomamos el tren o el metro, incluso cuando conducimos nuestro coche privado por una autopista que no habría podido construirse sin enormes inversiones públicas. Y sin embargo, desde los tiempos de Margaret Thatcher y Ronald Reagan, el descrédito de lo público se ha extendido como una gangrena, en la derecha y también en la izquierda, que cuando llega al poder muchas veces adopta un lenguaje entre tecnocrático y cínico. Lo público es ineficiente. Cualquier servicio lo puede prestar mucho mejor una empresa privada, que se rige por la racionalidad del beneficio y no por la rutina o la corrupción de la burocracia. Hay una manera de que las profecías se cumplan: a los servicios públicos se les quitan los medios y se descuida su gestión y así se demuestra que no funcionan y que necesitan ser privatizados. Y para atraer inversores se les tienta con subsidios, con precios tan bajos que son un saqueo de lo que pertenece a todos, y que contribuyen directamente al beneficio de los accionistas. Tony Judt, británico de origen, cuenta con ira el expolio de los ferrocarriles de su país, vendidos de saldo a compañías que los han hecho mucho peores y además los han arruinado, de modo que el Estado ha tenido que intervenir para rescatarlos.

Los expertos en economía aseguraban que una vez desmontados los controles públicos sobre el mercado, la riqueza se multiplicaría ilimitadamente en beneficio de todos. Cuanto más ricos fueran los ricos y más de ellos hubiera la catarata de su prosperidad contribuiría al bienestar de los pobres mucho más eficazmente que las toscas políticas sociales de los gobiernos. Tony Judt aporta algunos datos: en 1968, el director ejecutivo de General Motors ganaba sesenta y seis veces más que la media de sus empleados. En 2005 la diferencia de ingresos entre un empleado medio de WalMart y su máximo directivo estaba en una escala de uno a novecientos. Y la familia propietaria de WalMart posee una fortuna estimada en 90.000 millones de dólares, que equivale a los ingresos conjuntos del 40% más pobre de la población americana: 120 millones de personas.

Mientras esto sucedía, la izquierda ha estado entretenida en otras cosas, sobre todo en defender causas singulares que en muchos casos eran justas, pero que descuidaban lo más valioso del patrimonio del pasado, el impulso de un proyecto universal de justicia. Las diferencias identitarias se volvieron más importantes que las diferencias de clase. El narcisismo individualista de los años sesenta se alió fácilmente con los halagos comerciales para imposibilitar cualquier empeño de rebeldía política colectiva. En nombre de diversidades reales o inventadas, justas o caprichosas, la izquierda se ha condenado a sí misma a la parálisis justo en una época en la que hace más falta que nunca restablecer la fortaleza de lo público, que es la única defensa de la inmensa mayoría contra los abusos de los saqueadores y de los corruptos. Los que llevaban treinta años denostando al Estado han tenido que recurrir a él para que los salve de la ruina que ellos mismos provocaron con su codicia. Deberíamos estar mucho más furiosos, dice valerosamente Tony Judt desde su cama de inválido; y deberíamos reunir de una vez nuestras causas diversas en una gramática común de la emancipación.

Sang naua

Tot soent se parle deth besonh d’incorporar « saba naua » coma forma de renauiment d’un projècte, d’ua institucion, d’un partit, d’ua associacion. Ager podíem liéger enes diaris era expression « sang naua », en madeish sens, dilhèu coma forma mès viua e illustrativa. Tant era ua coma era auta, córrer que córrer pes sòns conductes, son vida que cor. E de viatges, fòrça viatges, ei sang que cau, e de vertat, tan arròia e ludenta que mos hè a virar eth cap. Era associacion de Donants de Sang dera Val d’Aran a organizat ua caminada pes carrèrs de Vielha (10 d’abriu, entàs 17.00 h, ena plaça dera Glèisa) damb motiu deth dia mondiau deth Donant de Sang, que se celèbre enguan en Barcelona. Vides que corren pera sang naua que tanti an de besonh. Sang naua que se balhe en un gèst senzilh e tan precís coma era agulha que tot just que punche. Mès non ei sonque sang que se da, son es nòsti talents per guarir e suenhar (e suenhar-mos) e portar ua vida mielhor, mès confortabla. Sang naua que mos dam, alavetz eth dia 12 d’abriu, en palai d’Espòrts (d’11.30 h a 21.00 h).

El discreto encanto de vivir y dejar vivir

EL ARTE DE NO MOLESTAR 
J. ERNESTO AYALA-DIP 
Hace unas semanas, en su columna habitual en un suplemento dominical, la escritora Soledad Puértolas se refería a la artista vanguardista suiza Sophie Taeuber-Arp como « una mujer extraordinariamente silenciosa y discreta ». Quise imaginarme un minuto de esa mujer ejerciendo esa cualidad que destaca nuestra autora, y no pude más que imaginármela como una persona que no molestaba: no sé si Puértolas apuntaba en este sentido: pero a mí me gusta pensarlo así: el silencio y la discreción de los que no quieren molestar. Eso me recuerda a ese personaje de Dickens, creo que era el doctor Chillip en David Copperfield,que atravesaba las puertas de costado para ocupar menos espacio, no fuera que chocara con alguien y le produjera alguna innecesaria molestia.
No pocas veces en nuestras vidas nos hemos topado con personas que apenas emiten escuetos vocablos, actitud diagnosticada con claridad coloquial: « Este no habla para no ofender ». O para no molestar, que también se podría traducir. Y es verdad que hay personas que apenas parecen que existen: se las ve, se las escucha pero mucho se cuidan de entrar en cualquier sitio como un elefante en una cacharrería. Ponen extremo cuidado en no interferir allí donde ellos pudieran considerar un engorro en vez de una solución. Nada más lejos de sentirse agentes de una injustificada perturbación.
Durante mucho tiempo me costó entender porqué un conocido con el que me une una relación profesional termina siempre sus misivas electrónicas con un infaltable « Y perdona las molestias ». Nunca alcanzo a visualizar qué molestias pueden ser esas. Al final un día no tuve más remedio que llegar a la siguiente conclusión: hay gente milagrosa que ha venido al mundo para hacer el menor ruido posible. Ponen mucho celo en no ponerse en el medio cuando uno pasa. Como el personaje dickensiano, se encogen para facilitarnos nuestra comodidad. No tiene su comportamiento nada que ver con la poquedad de carácter, contra lo que en primera instancia pudiera interpretarse. No esgrimen su discreción por temor a ninguna reconvención. Sencillamente se cuidan de no agredir la serena existencia de su prójimo.
Voy a citar tres ejemplos literarios para ilustrar esta categoría de seres humanos, probablemente hoy más que nunca tan necesarios para hacernos la vida un poco más llevadera, dada la poca capacidad que tenemos para neutralizar las mayúsculas tragedias humanas que nos circundan, y ya no digamos entenderlas. 1:en Las horas completas, una novela de Luis Mateo Díez de consistente voz y dibujo cervantinos, su protagonista se autoinculpa de pertenecer a ese grupo humano que « están en el mundo para estorbar ». 2: en la misma estela cervantina del escritor leonés, Juan Benet, en su ensayo La inspiración y el estilo,intentando definir la singular posición disidente de Cervantes en la sociedad de su tiempo, nos dice que el autor de El Quijote no coincidió en la forma con sus contemporáneos, con Quevedo por ejemplo, en la construcción de ese estilo literario del menosprecio al Estado, el casticismo: simplemente su operación estilística va por otros derroteros: « no quiere ser molestado, y para eso, lo primero que tiene que hacer es no molestar ». Estamos también en nuestro derecho, sin invalidar la rica sospecha teórica de Benet, a creer que si Cervantes no molestaba, no era exactamente por un cálculo egoísta. Y 3: en un poema tituladoConsideraciones biográficas, del último libro del poeta Francisco Ferrer Lerín, Fámulo, se dice: « Hablo / de familias como la mía, que / todo lo deben al amor / por la aventura y / al temor / a molestar… ». El temor a molestar.
El vecino que pone la radio a todo volumen. El individuo que intenta colarse en la fila del supermercado. El compañero de asiento del AVE que no para de desgranarnos su vida privada y profesional por su teléfono móvil. El lenguaje soez de algunos famosillos en las tertulias televisivas. El alumno que no atina a valorar las enseñanzas de sus profesores. Los improperios chulescos de algunos comunicadores de radio. Las preguntas inoportunas. La información que no nos sirve para nada. El que come palomitas en el cine. El que se ríe durante una película cuando no corresponde hacerlo. (También está el que no se ríe cuando toca, pero eso ya depende de cómo gestiona cada uno su sentido del humor, aunque, de todos modos, también molesta). La gente que no atiende cuando se le habla.
Hay en el arte del no molestar una elegancia entre ética y estética que no se aprende en ningún sitio. Contar tu vida a alguien cuando nadie te lo pide, por ejemplo, puede ser indicio de esa falta de elegancia. Si incurres en ello, es altamente probable que estés molestando, independientemente de que la víctima de esa escasez tuya, por educación y por no molestarte, se resigne a escucharte. Tengo un amigo que me dice que si hay algo que siempre le ha molestado es que alguien le inflija, para utilizar un verbo muy borgiano, su último poema. Se amparaba en unas palabras de Horacio, a las que, según decía muy doctoralmente, acudió Montaigne para ilustrar una de sus reflexiones. Decía Horacio que él nunca recitaba sus versos « a cualquiera, sino a los amigos y cuando se lo ruegan… no como algunos que no tienen reparo en hacerlo en los baños públicos ». Silencio, discreción y ese educado arte de atravesar las puertas de perfil.
(El País, 30/03/2010)

Nau Testament

Mossen Jusèp Amiell a revirat ar aranés eth Nau Testament, aqueth corròp de vint-e-sèt libres que neurís eth còrpus doctrinau deth cristianisme. Ath recuelh tanben se li coneish damb eth nòm de naua aliança, era que sagète damb es òmes aqueth diu pare per miei deth sòn hilh òme. Damb aguesta arrevirada, Amiell a passat a formar part des proòms aranesi que, amassa damb Mn. Nart e Mn. Condò Sambeat, an hèt der aranés ua lengua de cultura e excelléncia, atau coma rasoèc eth sindic ena presentacion, dies dempús dera publicacion d’Era plaça deth diamant de Rodoreda, en version de Manuela Ané. Libres coma aguesti placen er aranés ena universalitat, coma un esturment util en toti es registres e signe des temps en qué viuen es sòns parlants. Eth Nau Testament d’Amiell respècte damb bon resultat eth parlar dirècte, pedagogic, mès lèu popular, que reflectissen era màger part des sòns escrits. “Erosi es praubi, pr’amor qu’eth Règne de Diu ei vòste” (Lc 6, 20), revire Amiell, en referéncia a un des èishi programatics de Jesús. Coma lector inexpèrt, permetetz-me remercar er hiu que semble qu’estaque cada libre d’aguest corròp literari, culturau e religiós, hònt maxima d’inspiracion artistica (pensi, per exemple, ena mès grana adaptacion cinematografica: er Evangèli segontes Matèu de, clar, Pasolini, dedicat a Joan XXIII): tot eth ei ua invitacion ara esperança e ara misericòrdia, ara confidança totau ena persona, laguens d’un cambi de pensada e de vida. Tostemp i trobaratz ua contraposicion entrè çò de vielh dolent e çò de nau mielhor, en aguest cant universau que, ara òc, podem liéger en aranés.

(Diari Segre, 27 de març de 2010)

Per un autogovèrn util

En pògui dies, s’an succedit eveniments fòrça importants entà Aran. En prumèr lòc, cau destacar era inauguracion dera naua residéncia geriatrica Sant Antòni, amiada a tèrme peth Conselh Generau d’Aran damb ua inversion de 2,2 milions d’èuros e un aument de 24 places naues entara nòsta gent grana. Ua actuacion que da compde deth fèrm compromís deth Govèrn aranés de cap tara gent grana e eth benèster d’aqueri que mès ac an de besonh.

Era inauguracion deth centre, damb ues dependéncies plan dignes, a compdat damb era preséncia deth president José Montilla, qu’a avertit que « ua societat que non suenhe ara gent grana non ei solidària; ua societat que non compde damb era experiéncia dera sua gent grana non ei intelligenta, ne sostenibla ». O coma a soslinhat eth sindic Francés Boya, eth país ei çò qu’ei gràcies ar esfòrç des qu’an possat aguest país e aué an de besonh dera nòsta ajuda.

Damb apòstes coma aguesta, eth Conselh Generau demòstre qu’er autogovèrn aquerís tot eth sòn sentit quan le metem ath servici des persones, entà hèr qu’era sua vida sigue mès confortabla, mès autonòma, mès erosa, totun, entà arténher ua societat mès fòrta e coesionada, damb mès oportunitats entà toti. Un autogovèrn util, qu’apròpe e mielhore era gestion des ahèrs comuns, mèrque eth pas dera propòsta politica des òmes e es hemnes d’Unitat d’Aran.

En referéncia ar autogovèrn, non cau deishar de hèr mencion as paraules qu’eth president a prononciat en aranés entà advocar per acòrd damb eth Conselh Generau entà « respectar era personalitat e era singularitat dera Val d’Aran », ena naua lei de vegueries. Ua volentat d’entenuda qu’a tanben era experiéncia contrastada ena collaboracion fructifèra entre eth Conselh e era Generalitat entà amiar entà dauant projèctes que drevelhen naues esperances, gràcies as oportunitats que s’aufrissen en tot daurir ua naua residéncia, un nau institut e, ath delà, un nau Palai de Justícia d’Aran, inaugurat tanben era setmana passada, en tot compartir projèctes coma eth dera reforma e ampliacion der Espitau, en tot compartir, totun, eth besonh d’ua vida mès plea en Aran.

José Maria Castellà

Era eternitat se base dilhèu en rebrembe que passe de generacion en generacion. Ei era esperança que demore quan era mòrt, impacienta, ja non demore. Aguesta, era mòrt, arribe tostemp lèu. Massa lèu. José Maria Castellà a mòrt massa joen, ara que tot just començaue ua naua vida ena sua estimada Val d’Aran e en compromís public damb era, coma conselhèr generau e còsso der ajuntament de Bossòst. Òme prudent, tranquil e brave, plan entendut en món der audiovisuau e tanben des telecomunicacions. N’ère eth sòn mestièr. Quan la’c demanauem, tostemp auie a punt un exemple plastic, ua comparança illustrativa entà compréner ce qué explicaue. “Açò ei coma…”, solie començar. E tanplan que foncionaue eth sòn metòde, atenuda era nòsta inexpertesa en món des chips, era causa digitau e toti aqueri invents qu’as òmes de letres se mos escapen der entendiment. Politic revelacion a compdar d’un miting memorable en cine de Bossòst, compdaue damb ua capacitat d’iniciativa de viatges susprenenta. Coma se sòl díder, auie vision dera jogada. De hèt, signe d’aguesta intelligéncia n’ère era fina ironia, que toti es que l’an coneishut rebremben damb un arridolet de malenconia, e dilhèu aqueth bon víuer des òmes en patz damb eri madeishi, de chapèu en cap, diari dejós deth braç e es mans caperades ena pòcha de fosc abric. Aguesta ei des darrères imatges que d’eth rebrembam. Ara sonque demore era esperança deth rebrembe, aquera eternitat seculara, perque, ac sentencièc dejà Epicur, “toti se’n van d’aguesta vida coma se l’acabèssen de començar alavetz”. José Maria, talament.

¿Dónde están?, ¿qué piensan?

El proceso « veguerial » ha permitido desvelar la actitud de unos y otros. Ha demostrado con suma claridad que, efectivamente, todos los políticos no son iguales. La política democrática es un continuo diálogo y una continua contraposición entre proyectos e ideas. Nada más sano. Sin embargo, el « juego » político requiere de cierta honestidad que permita aportar confianza y madurez. La sociedad es muy exigente y los políticos tienen que serlo en la misma medida.

El síndic Francés Boya está dando muestras suficientes de estar a la altura de lo que merece Aran en el nuevo mapa territorial. Se ha plantado cuando ha sido necesario y no ha tenido remilgos en exigir ese trato que Cataluña reclama muchas veces a las instancias estatales. Y todo ello lo ha hecho con luces y taquígrafos, en las negociaciones, en los foros mediáticos cuando se le ha requerido, diciendo lo mismo en Aran o en Barcelona, por si a alguno todavía no le ha quedado claro.

Por supuesto que le ha quedado claro. Ése es el problema: la actitud inquebrantable del síndic ha tambaleado los cimientos sobre los que se construyó el proyecto convergente, que creía tener la exclusividad de la defensa de los derechos del pueblo aranés. El rey destronado está desnudo y todavía no se dio cuenta.

Sólo hay que ver cómo la corte de la CiU aranesa afila cuchillos en el palco del Parlament, esperando el voto del síndic en el pleno para dar trámite a la ley de veguerías. Pero, el chasco ha sido monumental, porque el síndic se ha abstenido, votando diferente de sus compañeros de grupo. De hecho, antes de los cuchillos, ya se lanzaron ataques preventivos. Y se siguen lanzando por quien parece que ha tomado el relevo del anterior jefe de comunicación con el exsíndic Barrera.

Hablo, por supuesto, del secretario general de CDA y regidor en el Ayuntamiento de Vielha, que no duda en hacer uso de la correspondencia privada y de las redes sociales para hacer política de la única manera que saben: creando confusión y, especialmente, ensañándose contra la persona del síndic, que a veces ni merece tal consideración.

Y crean confusión porque, en verdad, están muy confundidos. Sólo hay que ver el vídeo tan elocuente que ha publicado Álex Sirat sobre la intervención de la diputada del PP en el debate sobre las enmiendas a la totalidad a la ley de veguerías. No se entera de nada la ilustre señora.

Por cierto, ¿dónde estaba Artur Mas cuando se votó el inicio del trámite? Si tan trascendental es para el futuro de Aran, si tanto daño puede hacer el maléfico tripartito organizando el territorio catalán, ¿por qué el líder de CiU se escabulle? Todos conocemos la negativa del síndic y UA a formar parte del Alt Pirineu, pero, hay que insistir, ¿qué piensa CiU sobre Aran en el nuevo mapa territorial? Todavía hoy no lo sabemos.

Prumèr, eth país

Es principaus diaris destaquen aué era abstencion deth sindic d’Aran, Francés Boya, ena votacion sus es esmendes ara totalitat ara lei de vegueries, un hèt qualificat pera màger part d’aguesti rotatius coma un « trencament dera disciplina de vòt », perque ena votacion deth Sindic a pesat mès eth factor institucionau e de país, que non pas eth partidiste. Non toti se’n pòden vantar, d’aguesta actitud e posicionament! Entre es diuèrses croniques que s’an publicat, vos recomani es deth diari Segre (« El tripartit veta les esmenes a les vegueries amb l’abstenció de Boya ») e Avui (« El Síndic d’Aran s’absté en les esmenes a la totalitat de la Llei de vegueries i espera canvis »).