Después de la riada del Garona

FRANCÉS X. BOYA Y AMADOR MARQUÉS, CONSELHÈRS GENERAUS DE QUATE LÒCS

Los pueblos araneses recuperan lentamente la normalidad. Sólo el polvo denso que levanta nubes opacas y el ejército de retroexcavadoras trabajando en la reconstrucción de muros y escolleras nos recuerdan el duro episodio que vivimos el día 18 de junio de este 2013. Aun así, ni el barro, ni el agua, ni toda la adversidad que ha acompañado esta crecida han sido capaces de minar el ánimo, el civismo y la fuerza de los araneses.

A la llamada de sus alcaldes, todos, como uno solo, salieron a las calles a trabajar, ayudar y ofrecer una inmensa solidaridad, que ha sido el mejor bálsamo para todos aquellos a quienes el río les ha dejado sin medios para seguir ganándose la vida, o con sus enseres flotando en el barro. Ésta es, sin duda, la mejor cara de nuestro pueblo: la cara solidaria de hombres y especialmente mujeres que, aun hoy, están limpiando barro y ayudando a recuperar una ansiada normalidad que costará alcanzar.

Por ello, queremos manifestar que nos sentimos orgullosos de ser uno más entre todos ellos y de sentirnos parte de esta gente que sabe plantar cara a la adversidad. También queremos reconocer y agradecer la labor esforzada de vecinos, pompièrs, bombers, servicios médicos, fuerzas de seguridad, operarios públicos y privados y de todos los que están contribuyendo a restablecer nuestros servicios e infraestructuras.

Ahora, a la espera de las medidas que el Gobierno de la Generalitat y del Estado arbitren con la máxima celeridad y eficiencia posible, es necesario analizar lo ocurrido para prevenir el riesgo en el futuro. Nada va a cambiar lo que ya pasó, pero es evidente que hay que evitar que ocurra nuevamente y que no se cometan de nuevo los errores y, en consecuencia, sepamos aprender de ellos. Por ello, y frente a la actitud de nuestra población, se ponen en evidencia algunos fracasos de los que se debe tomar nota.

El fracaso de los planes de alerta y de predicción. Resulta evidente lo insuficiente que resultó, ante esta catástrofe, un aviso de prealerta el día 14 a las 17.48 h con el genérico aviso de fuertes lluvias en el Pirineo para advertir de una inundación que sucedió el día 18 y en la zona concreta de Aran. No fue hasta las 8.37 h de ese día que los alcaldes reciben el aviso de inundaciones, cuando ya los pueblos estaban anegados y las evacuaciones se hacían en una considerable situación de riesgo. La pregunta es: ¿acaso no existen protocolos de actuación para emergencias y protección civil? Si lo razonable es pensar que sí, ¿por qué no se aplicaron? ¿Tal vez porque los recortes afectaron a la técnica que se ocupaba de ello y que desde hace varios meses ya no ocupa su lugar de trabajo en el Conselh Generau? Son preguntas que deberían responderse y, sobre todo, definir las medidas que deberían tomarse para enmendar lo sucedido. Porque ciertamente, si hubiera existido la alerta y el aviso, mucha gente no hubiera perdido sus bienes y los niños o los mayores no hubieran vivido momentos difíciles de evacuaciones precipitadas en calles convertidas en ríos, de las cuales fuimos testigos directos.

Decía Horacio Krell que la principal catástrofe es no saber lo que uno quiere, flotar o navegar, efectivamente. El futuro de Aran pasa ahora por un debate que no puede ignorar nuestro río como un elemento central de nuestra geografía. Y el urbanismo es parte esencial del debate. Por ello, cuando el partido en el gobierno, Convergencia Aranesa, está tramitando la modificación del Plan Director Urbanístico, aprobado en la anterior legislatura, para ubicar zonas industriales en las zonas más arrasadas por la riada, o anular el Parque Territorial del Garona, como instrumento de planificación y protección ante el río, parece necesario reflexionar sobre un rigor urbanístico que no se puede sostener únicamente sobre el hormigón y el engaño.

Deberíamos saber también, por qué, a diferencia de lo ocurrido en Benasque o en los pueblos vecinos del Comminges, se desplegaron unidades militares especiales para ayudar a los equipos de emergencia, y por el contrario, no lo hicieron aquí. También debemos ser conscientes de que las infraestructuras hidráulicas para la producción eléctrica requieren otra estructura menos invasiva y más eficaz en estas avenidas.

No vale, como hacen algunos, utilizar los agasajos al gobierno amigo y cargar contra los demás. Sólo si somos capaces de hacer un buen diagnóstico de esta catástrofe y sacar las conclusiones adecuadas, podremos prevenir la siguiente y ése es un trabajo que nos compete a todos y en especial a los que tenemos representación pública. Por ello, ahora, pasada la emergencia, es el momento de hablar de ello sin utilizar el barro, ni para ensuciar, ni para ocultar.

(DIARI SEGRE, 6 de julio de 2013)

Advertisements

One thought on “Después de la riada del Garona

  1. No siempre este barro no se va con agua y jabón y para algunos les ha servido para ensuciar más su conciencia y su reputación. Gracias a Dios, a la mayoría si se nos va con agua, jabón y mucho esfuerzo.

Daissar una responsa

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s