Pensades

Algo no va

Algo no va cuando una exdiputada de CiU y actual coordinadora de Cultura de la Diputación de Barcelona escribe, con lenguaje belicista, que los no independentistas son el « enemigo en casa », « enemigo implacable », « quinta columna », « gente catalana de toda la vida que ha olvidado sus orígenes y el bando donde tienen que luchar », « lerrouxistas » y, no podía faltar, « botiflers » (ver enlace). Algo no va cuando el primer secretario del PSC, Pere Navarro, sufre una agresión y, qué casualidad, sectores soberanistas (políticos, intelectuales, medios públicos…) la ridiculizan buscando miles de motivos distintos a los que pudieran perjudicarles. Algo no va cuando el filósofo Manuel Cruz advierte sobre la falta de pluralidad de TV3 y, al día siguiente, en el mismo canal, le afean la crítica con burlas por mentar la bicha. Algo no va… hace tiempo.

Y es evidente que encontraríamos ejemplos de signo opuesto, tan evidente como que, eso sí, la Catalunya oficial sólo refleja el imaginario de la gran ilusión independentista, en la que subyace una situación de cabreo social y esperanza por una sociedad mejor. Si somos independentistas, federalistas, autonomistas o todo lo contrario, seámoslo sinceramente, abiertamente, tranquilamente, incluso dudosamente, con todas las dudas razonables, pero desde el respeto, el reconocimiento mutuo y el debate sosegado que hoy, ciertamente, nos falta, antes de que este tedio que empezamos a sentir algunos nos acabe invadiendo del todo.

Pensades

Un nuevo tiempo para el PSOE

El PSOE no ha girado a la izquierda. Con la Conferencia Política celebrada este fin de semana, el PSOE ha vuelto la mirada hacia su centro político e ideológico, sobre los principios esenciales que dan razón de su esperanza y de su existencia como partido político desde que lo fundara Pablo Iglesias: la igualdad, la justicia social, la protección de los más vulnerables (clase media y trabajadora, cada vez más empobrecida; mujeres y minorías sexuales, discriminados por su condición; ancianos y jóvenes desamparados ante la rapiña de los mercaderes del capitalismo neoliberal).

Confieso que iba al cónclave con cierto escepticismo, pero el fuerte compromiso de tantos y tantas militantes y la implicación y participación de muchas más, de dentro y de fuera del partido, han apagado mis resquemores. El momento es aciago para la izquierda europea; infausto es el destino de miles de hombres y mujeres en nuestros países; pero, sea como sea, la izquierda ha de abrir una brecha en medio del fatalismo y del hartazgo de la ciudadanía para volver a ser instrumento de liberación y promoción de una sociedad más justa y libre; porque no hay prosperidad económica, si no hay equidad y cohesión social.

El PSOE debía alzar la voz, su clamor más genuino y original, para seguir siendo referente de la izquierda y el centroizquierda español, reconociendo, en primer lugar, sus culpas como partido de gobierno (el riesgo a la insensibilidad hacia los últimos es demasiado elevado en las esferas del poder) y planteando, después, una propuesta de renovación política, social, económica, ética, en suma, democrática. Con más feminismo y más ecologismo, sin duda; porque en estas luchas queda todavía mucho por hacer o, mejor, rehacer, desde la tierra quemada que van dejando las derechas a su paso por los gobiernos, allí donde se ve que, efectivamente, unos y otros no son lo mismo.

Con la conferencia, es insoslayable el compromiso colectivo por unos valores y un proyecto comunes que, vengan los dirigentes que vengan, hace de éste un partido « más fuerte, unido y con las ideas claras » (Rubalcaba): en la tarea de reconstruir la sanidad pública y universal así como la educación pública, de calidad y para todos y todas; en la apuesta por un modelo económico más social, solidario y cooperador, con una reforma fiscal profunda, equitativa y progresiva; en la propuesta para pactar una reforma constitucional con el objeto de que España progrese en su organización territorial como Estado federal, desde la unidad y la diversidad de sus pueblos, sus lenguas y sus culturas, con clarificación de competencias, con un Senado de representación territorial, con una financiación más justa y proporcional, con igualdad y cooperación entre nacionalidades y regiones.

Punto aparte nos merece Catalunya, con quien el PSOE, por boca de su secretario general, desea « vivir juntos, desde el respeto mutuo y el mutuo afecto », en un sistema de corte federal, el único posible para garantizar tanto la vertebración de España en su conjunto como el pleno y libre ejercicio del autogobierno catalán, si no quieren caer ambos en la quiebra económica, social y afectiva. A pesar de las turbulencias del Estatut y de una lastimera sentencia constitucional, Catalunya ha avanzado en su autogobierno de forma extraordinaria en los últimos años y sólo podrá dar un paso más a partir del diálogo y el acuerdo (¿cómo entender la democracia, si no?), que ahora nos niegan tanto Rajoy como la pareja Mas-Junqueras, en sus estrategias de tensión y polarización irresponsables.

En fin, el PSOE no lo tiene fácil, pero ¿quién dijo que la política lo fuera? Muchos y muchas hallan todavía en él parte de las causas de sus problemas, pues ha formado parte del sistema constituido, con sus aciertos y sus injusticias. Pero sabemos también que las revoluciones, los cambios profundos (no violentos), nunca se hicieron destruyéndolo todo, sino reconstruyendo la sociedad en libertad y dignidad, por cuya causa han nacido los movimientos de democratización política y reforma social, como el republicanismo modernizador y el socialismo democrático del siglo XX.

Con sus 134 años de historia, el PSOE ha sufrido los sinsabores del progreso, pero, precisamente por eso, puede ofrecernos hoy un nuevo proyecto social y emancipador, genuinamente socialista, en respuesta a la pregunta que, todavía vigente, alumbra la política, tal como la planteaba el presidente Allende (mártir demócrata): cómo devolver al hombre y a la mujer, de condición envilecida, un sentido de misión que les infunda una nueva alegría de vivir y que confiera dignidad a su existencia.

Pensades

El compromiso que nace de la fe

Cristianisme i Justícia, el Centro Pignatelli – Jesuitas Zaragoza y la Comunidad de Vida Cristiana (CVX) de España han tenido la loable iniciativa de organizar un curso-taller de discernimiento relacionado con la fe y el compromiso socio-político, en el que ha participado un grupo de jóvenes comprometidos, con inquietudes sociales y políticas y militancia cristiana. ¿Qué compromiso puede brotar de la fe?, ¿hasta qué punto puede implicarse el creyente en la toma de partido política y social?, ¿no deviene vacía la fe que quiere bastarse por sí sola porque todo lo demás nos parece « humano, demasiado humano »?, ¿no será que la fe, en concreto la cristiana, tiene algo que ver con la « toma de partido », con una « opción preferencial » de consecuencias « reales », es decir, sociales, políticas, ecológicas, económicas, íntegramente humanas?

Parecería que, según nuestra experiencia y por la intuición que llevábamos antes de comenzar el taller, de la fe cristiana nace un impulso hacia una « revolución » del amor, enraizada en la fraternidad (por tanto, no violenta), en suma, hacia una « lucha » incansable por la « justicia » y la denuncia profética, al modo en que Jesús, el Cristo, el Maestro, nos enseña.

Los designios de la Providencia nos regalan algunas claves interpretativas en las lecturas proclamadas este Domingo XXII del tiempo ordinario, en la semana en la que ha tenido lugar el curso, aunque, para ser honestos, no resulta difícil hallar en las fuentes de la Sagrada Escritura esta relación intrínseca entre Fe y Política. Más bien lo contrario, sobre todo desde que Dios elige al patriarca Abraham, un emigrante, y libera al pueblo oprimido en Egipto, después de haber escuchado su clamor, hasta la muerte y resurrección de Jesús. Otra fuente provechosa es el Magisterio Social de la Iglesia, resumido en siete grandes principios expuestos por el profesor Gonzalo Villagrán: 1. Dignidad de la persona; 2. Promoción del bien común; 3. Destino universal de los bienes; 4. Opción preferencial por los pobres; 5. Principio de subsidiariedad; 6. Participación; y 7. Solidaridad. Volvamos a las lecturas de este domingo y a sus claves para un compromiso socio-político:

1) Humildad. « Hijo mío, en tus asuntos procede con humildad y te querrán más que al hombre generoso […], porque es grande la misericordia de Dios y revela sus secretos a los humildes » (Eclo 3,19-21.30-31), narra la primera lectura. Si la política institucional y de partido quiere de verdad emprender su « regeneración democrática », cuán necesario sería que empezara por que sus responsables, en todas sus esferas, desde lo local a lo global, actuáramos con más « humildad », administrando el poder como forma de servicio al pueblo, especialmente a favor del pueblo sufriente, de los débiles, de los trabajadores sin derechos, de los ciudadanos sin sanidad (o con menos sanidad) ni educación-formación (o con menos educación-formación) ni tampoco hogar, sin oportunidades de crecimiento personal e intelectual, de los desprotegidos o de los que no tienen más protección que la política. Un compromiso como éste, que tiene en cuenta que Dios es misericordioso, requiere de una política más « misericordiosa », más atenta al sufrimiento humano, creando espacios de sensibilidad para la solidaridad y la ayuda mutua, menos pendiente de la vanidad, el amor propio y la banalidad del juego de los poderosos.

2) Caridad. De hecho, « todo lo que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido » (Lc 14, 1.7-14), en consonancia con el Evangelio del domingo anterior: « Mirad: hay últimos que serán primeros y primeros que serán últimos » (Lc 13,22-30). El vuelco de valores es total. No admite medias tintas. Nuestro compromiso tiene que ser capaz de ver las cosas de modo distinto, de forma caritativa, regida por el amor fraterno, respecto de los valores y las actitudes que imperan en la sociedad consumista y egoísta, porque Jesús invita a comer de su banquete a los excluidos y a los olvidados por nuestras comodidades y ambiciones por ocupar los puestos más relevantes.

El salmista lo expresa de forma vívida: « Padre de huérfanos, protector de viudas, / […] Dios prepara casa a los desvalidos, / libera a los cautivos y los enriquece » (67). El pueblo repite: « Preparaste, oh Dios, casa para los pobres ». Los pobres son los « destinatarios del Reino », como diría Jon Sobrino (Jesucristo liberador. Lectura histórico-teológica de Jesús de Nazaret). La salvación comparte con la política su carácter universal, porque es para todos. Sin embargo, una política comprometida, especialmente con los valores y principios de la izquierda socialdemócrata y transformadora (donde me sitúo), tiene que tener a los últimos de la sociedad como su sujeto político central, porque ellos son los « bienaventurados » del Reino, que empieza a construirse en medio de nosotros, aquí y ahora, en su horizonte escatológico y utópico (aunque ya estamos en u-topía, en el no-lugar de la existencia vulnerable y provisional de nuestra vida fáctica).

3) Nueva Alianza. De la carta a los Hebreos: « Vosotros os habéis acercado al monte Sión […], a Dios, juez de todos, a las almas de los justos que han llegado a su destino y al Mediador de la nueva alianza, Jesús » (Heb 12,18-19.22-24a). De nuevo, los « justos » (los que « cuidaron a Cristo en la persona de los pobres », de acuerdo con el último comentario sobre el pasaje de Mateo, 25, defendido por el Papa como el programa de acción cristiano, junto a las Bienaventuranzas, tan presentes ambos en el taller) son los que se salvan. Acerquémonos también a ellos por medio de relaciones sociales y económicas basadas más en « alianzas » libres de iguales que en « contratos » fríos e impuestos, según la acertada expresión de José Laguna, y, siguiendo sus hallazgos, hagámonos cargo de las heridas de la realidad, no para que todos seamos pobres, sino para erradicar al máximo las desigualdades y la pobreza, promoviendo el « desarrollo integral del hombre » y la mujer (Pablo VI) bajo el signo de una nueva civilización, más sencilla y sobria, menos materialista y codiciosa. Nuestro compromiso, por tanto, no es meramente asistencial, sino que busca y cuestiona las causas que generan tanta injusticia.

4) Cristo. Dejo en último lugar al más importante: al « Mediador de la nueva alianza, Jesús », a Cristo, Dios en medio de nosotros. Ésta es la clave que sostiene el edificio de nuestro compromiso y nuestra vida, la que nos sostiene. Nuestro Dios no es un Dios deísta, que crea el mundo y luego se desentiende de él. Dios interviene en la historia. Nada de este mundo le es ajeno. Es más (y lo es todo): Dios se hace hombre, la Palabra encarnada que habitó entre nosotros en un momento histórico determinado, en un pueblo concreto, subyugado y oprimido, y se hace presente de nuevo en la comunidad de hombres y mujeres (Pueblo de Dios, Iglesia) que viven, a pesar de todo (del mal, la injusticia, el sufrimiento, etc., o quizá por todo ello), en esperanza, con el aliento del Espíritu, en la construcción del Reino de la Vida y el Amor, como Buena Noticia, dispuestos a vivir una nueva vida, a instaurar la Humanidad Nueva, confiando, por tanto, en la Resurrección que nos salva.

Así pues, ¿cómo no vamos a comprometernos si Dios se ha encarnado en Cristo, bajo una nueva alianza, humillándose, haciéndose un hombre pobre, perseguido, odiado, sin atención ni caridad, como uno de tantos, que muere víctima de la injusticia de este mundo y nos invita a su propuesta de salvación y liberación? ¡Dios se ha comprometido! ¡Alegrémonos! He aquí nuestra libertad, pero también nuestra enorme responsabilidad.

Pensades

¡Hagan lío!: La revolución de Francisco

Un Papa que no juzga a los gais, defiende una teología de la mujer, apuesta por la laicidad del Estado, pide cambios en la Iglesia y clama contra la exclusión social. Éste es el papa Francisco, un « callejero de la fe », obispo de los pobres y los excluidos, el pastor que huele a oveja y sale al encuentro de su rebaño, pasto de la « globalización de la indiferencia », de la « cultura del descarte » y del « clericalismo » autorreferencial, acurrucado en « cobertizos de ideologizaciones o en pertenencias parciales y limitadas », como ha dicho de la Iglesia latinoamericana, aunque aplicable también a muchas de nuestras comunidades.

¡Cuántos cristianos de base le esperábamos sin conocerlo! De ahí nuestro entusiasmo, que no queremos enfriar, porque Jesús es nuestro centro, como recuerda Bergoglio a los jesuitas con los que celebró misa el día de San Ignacio. A muchos nos pasa que, en efecto, « no podemos seguir a Cristo sino en la Iglesia y con la Iglesia », pueblo de Dios, comunidad de fe viva, a pesar, eso sí, de actitudes y jerarquías que en ocasiones se muestran muy poco evangélicas. Pero, al fin, como suele decirse, todos (comunidad de creyentes) somos Iglesia.

Su viaje apostólico a Río de Janeiro (a la « periferia »), con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud, ha sido revelador, como cabía esperar. Sus mensajes son claros y precisos, a la vez que profundos e interpelantes, porque, en continuidad con la vieja tradición cristiana, pone el acento en cuestiones que, últimamente, la Iglesia había descuidado o cuidado muy mal. Jesús también se expresaba con lenguaje sencillo para el cometido al que todos los cristianos estamos llamados: la fraternidad universal. Aquí radica la dimensión que este Papa ha querido darle a su viaje y parece que también a todo su pontificado, empezando por la cruzada necesaria a favor de la igualdad como hermanos que somos al compartir la condición filial para con Dios Padre/Madre (como proclamaba el Evangelio del domingo pasado) y, por tanto, contra la exclusión (« ¡no se dejen excluir! »), con especial atención a los jóvenes y los ancianos.

Francisco ha aseverado que « un pueblo tiene futuro si cuenta con los jóvenes y los ancianos », lamentando el elevado desempleo que padece la juventud por causa de este capitalismo neoliberal que favorece la « cultura del descarte ». Este sistema « se ha pasado de rosca » por su culto al dios Dinero, insiste ante los jóvenes argentinos en un memorable discurso que hemos enlazado encima. Y repite en su cuenta de Twitter« La altura de una sociedad se mide en el trato que da a los más necesitados, a quienes no tienen más que su pobreza ». Para él, la opción cristiana se resume en un eje programático esencial (o « programa de acción »): « las Bienaventuranzas y Mateo, 25 », es decir, caridad y esperanza en el Reinado de Dios (meollo del proyecto de Jesús) para los que no tienen ni una ni otra, porque después de todo seremos juzgados según nuestro trato para con ellos. San Gregorio Nacianceno (s. IV) lo resume muy gráficamente: « Fueron condenados porque no cuidaron a Cristo en la persona de los pobres ».

Por eso, el Papa nos incita a armar jaleo o, en expresión suya, « hacer lío », para que la Iglesia salga afuera, a la calle, porque la fe es revolucionaria y la Cruz un escándalo. ¿Qué mayor escándalo puede haber que el de un Dios hecho hombre (« uno de nosotros »), además pobre y, para más INRI, asesinado como un delincuente callejero? ¿En qué cabeza cabe? ¿Estos cristianos se han vuelto locos adorando a un Dios crucificado? « ¡Hagan lío! ». Claro, no otra cosa podemos hacer, si profesamos nuestra fe en Cristo, pues Jesús la lió y ¡cómo! Francisco no es quizá un revolucionario, pero confía absolutamente en la revolución de la fe, de donde brota la justicia definitiva para las víctimas y los humillados de la historia.

Pensades

Día de Aran

Mañana es la Fiesta de Aran, el día en que, en el año 1991, se recuperó el Conselh Generau d’Aran, gracias a la ley de régimen especial de 1990, esperada durante una larga década. La Fiesta coincide con el 700 aniversario de la Querimònia, el 500 del Tratado de Plan d’Arrem y el 800 de la Batalla de Muret, que cierto imaginario ha situado como el punto y final de la « nación occitana », si bien entonces las naciones no existían como las entendemos ahora. El caso es que mañana seremos espectadores de un gran « despliegue » institucional y político (el síndic dixit). La ocasión lo merece.

Sin embargo, no es menos cierto que, por decirlo sin tapujos, mucha gente no está para fiestas, en la actualidad. Podremos recrearnos en el pasado, lleno de enormes dificultades y motivo muchas veces de manipulación política, pero ni el presente ni el futuro inmediato dibujan el horizonte de prosperidad que querríamos. La desafección política es clamorosa. La depresión económica se extiende sobre una sociedad abatida, quizá resignada y con poca esperanza.

Son demasiadas las oportunidades laborales y económicas en general que se van recortando en muy poco tiempo, pero también las relacionadas con los pilares básicos de una sociedad de bienestar, como la sanidad y la educación públicas. Esto se traduce en más jóvenes desamparados, en trabajadores que emigran del Valle ante la limitada actividad de su sector, en empresarios con problemas para continuar con su tarea, en equipamientos públicos cerrados total o parcialmente, y, por extensión, en ciudadanos con menos derechos y una mayor desprotección.

En fin, qué voy a contarles que no sepan ya o sufran directamente. Por eso, sería deseable que, ante la adversidad presente, evitáramos el triunfalismo y las actitudes prepotentes (yo, claro, me incluyo), y, entre todos y conscientes de nuestros límites, nos conjuráramos para esforzarnos por un Aran más justo y más digno, más unido y cohesionado, con unas instituciones más transparentes y abiertas al diálogo, la deliberación y la responsabilidad compartida. Habría que intentarlo. Creo que sería el mejor homenaje a nuestros antepasados, a todos aquellos que ya lucharon contra todos los elementos para que los araneses asumieran las riendas de su destino con el objeto de mejorar sus condiciones de vida y ser, al menos, un poco más felices.

 

Pensades

Democratizar era economia, renauir era politica

Era sedença d’Unitat d’Aran acuelhec diuendres, 31 de mai, era dusau session de trabalh deth Compromís per Aran, ua iniciativa restacada tanben damb eth debat que prebotge eth PSC per miei dera Convencion Dubèrta Progressista de Catalonha. V0’n hèsqui un petit resum.

Dauant dera impoténcia dera politica e es injustícies provocades per actuau sistèma capitalista, era ponent Elvira Durán defenec eth besonh de « regular era economia » per miei d’ua « gestion de contròtle democratic », qu’esvite era concentracion deth poder en pògues mans e era especulacion de drets, productes e servicis fonamentaus, coma es aliments basics.

En encastre financèr, Durán propòse crear un banc public damb capitau metut « ath servici dera economia reau deth país » e un contròtle ciutadan e democratic. Era sua apòsta en món deth trabalh passe pes empreses cooperatives, eth capitau sociau e era propietat des mieis de produccion en mans des trabalhadors.

Ara fin, eth replantejament deth modèl economic exigís un « cambi de cultura politica », ena quau es ciutadans, critics e responsables, « prenen part des decisions economiques », coma era metuda en plaça d’auditories ciutadanes deth deute. En açò consistís, justament, eth « socialisme des ciutadans ».

Ara seguida, reprodusisqui, intègra, era presentacion qu’exposè damb motiu d’aguest collòqui.

PRESENTACION

« Democratizar era economia, renauir era política ». Aguest ei eth títol escuelhut per Elvira Durán entath collòqui d’aué, eth dusau acte organizat per Compromís per Aran, que, com sabetz, ei ua iniciativa d’accion e reflexion dubèrta ath debat e era participacion ciutadana. Eth sòn objectiu ei, justament, promòir ua naua politica, mès democratica e corresponsabla, atau coma un país mès just e equitatiu. Auem fòrça trabalh a hèr, alavetz.

Elvira Durán ei ua des fondadores, amassa damb Toni Comín, deth Projècte Democràcia Economica, a despiet que, d’acòrd damb eth sòn proposit, serie mès avient parlar d’Economia Democratica. Aguest grop prebotge ua alternativa ath capitalisme imperant, per natura egoïsta e especulatiu, en tot deféner ua organizacion sociau basada ena solidaritat e era cooperacion, a on mès important qu’eth guanh peth guanh, ei trabalhar pera benestança comuna.

Elvira ei tanben collaboradora e professora der Airau Sociau de Cristianisme i Justícia, eth centre d’estudis des Jesuïtes de Catalunya dedicat ara reflexion sociau e teologica. E tanben cau díder qu’ei ua militanta comprometuda e, per tant, fòrça activa, deth Partit des Socialistes de Catalonha.

Autora de fòrça documents e articles plan recomanables, destaque un des sòns darrèri escrits publicadi laguens dera colleccion Papers de Cristianisme i Justícia. Ei un tèxte brac que pòrte per títol Cap a on va la democràcia?, e qu’a estat referenciat fòrça viatges, aumens en encastre politic. Aquiu Elvira analise era democràcia en crisi e plantege ua propòsta de “reinvencion d’aquerò qu’auem” a compdar de quate linhes d’accion: 1. Promòir es “resisténcies ciutadanes” e era “denóncia des injustícies”; 2. Bastir ua economia mès democratica, per miei des cooperatives, eth trabalh associat, eca; 3. Prebotjar era capacitat critica, de compromís e solidaritat; 4. Préner consciéncia sus er hèt qu’es accions locaus pòden auer ua repercussion globau. E avertís sus era pèrta d’exclusivitat des institucions tradicionaus entà hèr politica.

Per tant, e en paraules sues:

“El gran repte és que, per una banda, les institucions democràtiques tradicionals, amb els seus actors polítics, siguin capaços de transitar cap al reconeixement d’aquesta pèrdua d’exclusivitat, i, per l’altra, la ciutadania mobilitzada a través dels moviments socials reconegui la necessitat de comptar amb les institucions per a generar transformació social. Seria una ingenuïtat històrica pensar que podem construir la nova democràcia del segle XXI fent una espècie de tabula rasa”.

M’agrade fòrça era expression aranesa “renauir”, que vò díder hèr de nau, adreçar-mos entà ua causa naua, dauant dera vielha politica e es males practiques que mos an amiat ara decadéncia actuau. Hèr de nau a compdar dera bona base qu’auem, coma diderie Elvira, que, fonamentaument, ei era pròpria democràcia, encara que semble ua obvietat, mès que vau era pena destacar dauant des desafiaments oportunistes, populistes, extremistes, xenofòbs e clarament antidemocratics e dauant tanben der oportunisme des actors deth mercat liure e desbocat, deuant era impunitat des poderosi e era indecéncia de massa politics.

Vos liegerè ues paraules textuaus, revirades, de forma macarronica, ar aranés:

“Saute ara vista de toti, en prumèr lòc, qu’enes nòsti tempsi non sonque s’apilèren riqueses, senon que tanben s’apilère ua descomunau e tiranica poténcia economica en mans d’uns pògui, qu’era màger part des viatges non son senhors, senon sonque protectors e administradors d’ua riquesa en deposit, qu’eri manegen ara sua volentat e arbitri. Domeni exercit dera forma mès tiranica per aqueri que, en tot auer enes sues mans es sòs e en tot dominar-les, se hèn tanben damb es finances e son senhors deth credit, e per aguesta rason administren era sang de qué viu tota era economia e an enes sues mans er anma dera madeisha, de manèra qu’arrés non pòt ne respirar contra era sua volentat”.

Com sap veir Jesús Renau, sj., aguestes paraules, de gran actualitat, non son extrètes de Das Kapital, de Karl Marx; o der article d’un economista critic actuau, coma Paul Krugman. Er autor d’aguesti mots ei un papa, Pius XI, que les escriu ena enciclica Quadragesimo Anno, damb eth sostítol: sus era restauracion der orden sociau en perfècta conformitat damb era lei evangelica en celebrar-se eth 40au aniversari dera enciclica Rerum Novarum de Leon XIII, dada en Roma, eth 15 de mai de 1931, dempús, per tant, deth crac deth 29. Es referéncies e era critica ath capitalisme son, de hèt, constants ena Doctrina Sociau dera Glèisa.

Acabe de gésser un document publicat per Cristianisme i Justícia sus era conferéncia qu’impartic Mons. Mario Toso, secretari generau deth Conselh Pontifici de Justícia e Patz, ena jornada Ues finances orientades ath ben comun (19 d’abriu de 2013). En discurs economic e politic, s’a metut de mòda eth concèpte de “ben comun”, mès era Glèisa tostemp l’a emplegat, aumens d’ençà de Tomàs d’Aquin, en sègle XIII. Toso apunte as “esperiéncies des bancs etics, deth credit cooperatiu, deth microcredit e des microfinances” coma alternatives ath capitalisme que, segontes monsenhor, “cau repensar”, ja que aguestes experiéncies “an resistit era tronada dera crisi financèra globau, perque an estat fidèls a critèris etics e perque an demorat restacades damb eth territòri en tot servir-le”. Darrèrament, apareishen articles en premsa que certifiquen aguesta afirmacion.

Compromís socialista e cristian

Aguesti tèxtes me servissen tà coheissar-vos eth doble compromís, encara que a nivèus e vivéncies disparions, tant socialista coma cristian, que me platz compartir damb Elvira, atau coma tà reivindicar non sonque eth besonh de conéisher era Doctrina Sociau dera Glèisa (entara quau, per cèrt, “eth trabalh non ei un ben menor entara persona, senon un ben fonamentau, primari, perque per miei d’eth mos umanizam e socializam”, rebrembe Toso), senon, de forma mès ampla e generosa, entà sajar de compréner, d’ençà dera nòsta opcion dera esquèrra reformista, que ja enes praxis vivenciaus deth cristianisme e eth judaisme, tanben der islam, encara que non la coneishi tant, trobam un mandat inexcusable a favor dera justícia e era dignitat deth pòble empraubit e oprimit, d’ençà deth moment en qué Diu escote era votz deth sòn pòble que, esclau, patís en Egipte.

Ara demora dera exposicion d’Elvira, pensi qu’era propòsta per ua naua politica democratica e, per tant, per ua naua forma d’organizar era societat, passe per tres principis fonamentaus: 1. Justícia (mandat inexcusable de liberacion e contruccion deth ben comun entà ua opcion que volgue èster d’esquèrres); 2. Igualtat (entà que, d’acòrd damb era justícia, de cadun ne treigam segontes es sues possibilitats, e a cadun li dem segontes es sòns besonhs, en marc d’ua “civilizacion austèra”, mens consumista e mès senzilha e essenciau); 3. Dignitat (que se derive dera metuda en plaça deth mandat de Justícia e Igualtat e qu’autrege autonomia personau e, per tant, libertat).

Sense aguesti principis, era Libertat ei ua prauba illusion. Uns principis que demanen dera Politica ua practica etica basada ena Exemplaritat (eth testimoniatge, en version confessionau), era Fraternitat (qu’ei mès qu’era Solidaritat e implique Cooperacion) e era Responsabilitat (qu’ei respóner o hèr-se cargue dera injustícia que patís era persona concrèta, atau coma era rendicion de compdes en un procès d’informacion, publicitat e transparéncia).

N’i a que meten en centre d’accion eth sòni d’ua cada còp mès improbabla Sobirania Nacionau. Voleria arturar-me un moment ena actualitat aranesa, se me permetetz. Pensi qu’ei ridicula era ofensiva qu’a lançat Convergéncia Aranesa entà sajar de “catalanizar” de forma infantila eth pòble aranés, ei a díder, entà reconvertir as aranesi ara fe sobiranista d’Esquerra Republicana de Catalonha e eth president Mas. Aran non a de besonh d’èster “catalanizat” ne tanpòc “espanholizat”, com volerie eth ministre d’Educacion. Non auem de besonh tutolatges ne adoctrinaments. Es que sagen de méter-les en plaça non an comprenut qu’era identitat aranesa se base sustot ena coapertiença. Era nòsta ei ua identitat que, jos eth principi dera autonomia, ei per natura dubèrta, dubèrta ar aute e ath pacte, ja que compartís, de forma tranquilla, eth devier catalan, occitan, espanhòl, pirenènc, europèu. Sense aguest devier compartit, era identitat aranesa non se comprenerie.

Sobirania Nacionau?

Filosoficament, èster ei coèster: es uns damb es auti. Melhor dit: non existim, senon que coexistim. Per aquerò, me semble autant de ridicula era defensa d’un Estat Sobiran, coma tanben s’a hèt ací, en país. Mès, qué ei aué era sobirania? Quauquarrés pense qu’es decisions que pren eth senyor Rajoy, president d’un Estat Sobiran coma Espanha, son ath cent per cent “sobiranes”, sustot en matèria economica? Ei mès, quauquarrés pense qu’es decisions que pren eth senyor Hollande, president dera Grana França, son ath cent per cent “sobiranes”, en marc dera actuau Union Europèa? Poderíem dubtar tanben dera “sobirania” dera totpoderosa Germania de Merkel, plan estacada as creditors financèrs qu’an neurit era especulacion immobiliària deth Sud. Sobirania? A on ei era sobirania en sègle XXI? En Pòble? En quin Pòble? Eneth que passe hame e se resigne o enes elits amonedades e acomodades disposades a cambia’c tot entà que non càmbie arren e es arrics se hèsquen mès arrics e es praubi autant d’empraubits?

Amics, aué era sobirania compde cada còp mens ena configuracion des societats democratiques, perque, en un contèxte europèu d’interdependéncies e monèda unica, impère un besonh de justa reciprocitat e responsabilitat compartida, qu’encara son tanben per arribar ena sua integritat.

Era sobirania que voleria, en tot cas, ei era dera persona concrèta, qu’en cada moment forme part deth collectiu e que, damb critèri, vò èster liura e liberada dera injustícia, era desigualtat e era indignitat, liura dera explotacion, dera manca de trabalh e d’oportunitats de formacion, educacion, de creishement personau e laborau, liura des privatizacions que mos priven d’ua sanitat publica e universau, liura deth bescambi d’us com se siguèssem ua simpla marshandisa, liura deth tutolatge economic-financèr e tanben politic, liura, per tant, dera crompa e venta de vòts e volentats.

Era alternativa d’Unitat d’Aran

Mès, nosati qué podem hèr d’ençà d’aguest petit cornèr de món? Nosati, es hemnes e òmes d’Unitat d’Aran, auem era responsabilitat de renauir era nòsta praxi politica, de contribusir ara mielhora democratica des nòstes institucions e de hèr copartíceps d’aguesta propòsta a d’auti actors, moviments, associacions e ciutadans comprometudi, non sonque entà guanhar ues eleccions cada quate ans (imprescindible entà començar a cambiar es causes), senon entà apréner d’eri, entà contínuament préner consciéncia deth sòn malur e hèr çò de possible a favor dera cerca de naues oportunitats de prosperitat e a favor d’un autogovèrn que se prengue seriosament coma governança des ahèrs publics de forma autogestionada e corresponsabla tant damb es ciutadans coma damb d’autes instàncies damb es quaus ei de besonh era cooperacion interterritoriau.

Serà de besonh ua naua Lei d’Aran, mès tanben cau díder qu’aguesta aurie d’anar acompanhada non sonque dera autonomia financèra de besonh entà garantir er exercici deth pròpri autogovèrn, senon d’ua reforma institucionau e electorau que permete que toti es ciutadans dera Val d’Aran, de Quate Lòcs a Pujòlo, siguen es vertadèrs protagonistes deth sòn devier. Per justícia, per igualtat, per dignitat.

De lin e de lan, Pensades

El porqué del autogobierno

Aran vuelve a ser noticia. El Senado reconoce por primera vez su singularidad en el marco del Estatut y la Constitución con motivo del 700 aniversario del otorgamiento de la Querimònia, compendio de usos y costumbres que, junto con el aranés-occitano y la cultura propia, han determinado el autogobierno y, por tanto, la identidad aranesa, como así lo refleja la moción presentada por todos los grupos parlamentarios y que ha sido promovida por el senador Paco Boya. Que el Senado, la cámara territorial española (que, sin duda, hay que reformar para desarrollar su cometido federal), brinde este reconocimiento de forma unánime y solemne vuelve a marcar el devenir del pueblo aranés, en un contexto convulso, bajo el influjo de las interdependencias y las tensiones territoriales.

Y es que este pequeño valle ha comprendido que las identidades no se excluyen, se pueden compartir, y que las soberanías cuentan cada vez menos en la configuración de una sociedad democrática, porque impera la necesidad de la justa reciprocidad y la responsabilidad compartida, como señala el profesor Daniel Innerarity en un artículo reciente.

Hecho pues el reconocimiento, toca proyectar esta voluntad para mejorar, en lo posible, el ejercicio del autogobierno, ya garantizado por el Estatut vigente. En este sentido, la moción aprobada ayer en el Parlament recuerda lo obvio: que la misma cámara catalana tiene que trabajar, desde el consenso y el pacto, por una nueva Ley de Régimen Especial, de acuerdo con el mandato estatutario y la voluntad expresada por los grupos del Conselh Generau d’Aran.

Sin embargo, es necesario tener en cuenta que, como nos enseña la historia, el autogobierno no puede ser una finalidad en sí misma, sino que es el instrumento por excelencia para acercar la gestión de los asuntos públicos al servicio de la ciudadanía, en el marco de la coordinación necesaria con otras administraciones con responsabilidades en el territorio y de la cooperación estrecha con otras regiones y comarcas, como piden los alcaldes y los representantes pirenaicos de ambos lados de la frontera reunidos ayer en Bossòst para hacer del Pirineo nuestro gran espacio común.

Es un error reducir el autogobierno, entramado institucional de esa conciencia colectiva de país, a un conjunto de transferencias competenciales por parte de la Generalitat, porque, como muchas veces ha ocurrido, éstas acaban siendo nominales cuando el tutelaje efectivo está en manos del Gobierno catalán y, peor aún, no van acompañadas de la dotación económica suficiente para garantizar la prestación correcta de los servicios.

El autogobierno no puede ser una plataforma para el juego del poder o, dicho de forma más ordinaria, un mero reino de taifas, sino un medio para avanzar en tres aspectos que creemos fundamentales: 1) Asegurar y mejorar la prestación de los servicios y las competencias que ya tiene encomendados el Conselh Generau d’Aran; 2) Acordar un sistema de financiación de estos servicios y competencias más autónomo y estable; y 3) Profundizar la calidad democrática tanto de la representatividad como del funcionamiento de las instituciones de autogobierno. Tres objetivos que confluyen, al fin, en uno solo: el del esfuerzo por contribuir a un bienestar colectivo más justo y equitativo.